Valentines | Para leer on line~

Buenas noches~

Esta semana ha sido intensa y ha venido con algún que otro contratiempo de por medio que me ha impedido estar más presente en mis canales habituales :3 Aunque sigo liada por los cuatro costados, espero compensaros con esta nueva entrada- conmemorativa

Como breve apunte de las novedades en torno a la segunda novela que estoy escribiendo, pues el capítulo XXVIII ya está listo. Las 360 páginas han quedado por fin rebasadas. Así que la próxima semana espero poder dedicarme por completo al XXIX y planificar el XXX. Sería estupendo

Nunca creí que esta nueva obra me iba a llevar tanto tiempo. Pero es lo que tiene, entre otras razones, que desee traeros un tocho de volumen para que lo disfrutéis el doble y el triple😉

Por otro lado, hoy os traigo el relato de Valentines. Regalito MUY homoerótico de sábado.
Una obra corta pero llena de lujuria que publiqué hace poquito más de un año.

Avisadxs estáis :>

Portada de Valentines. Eleanor Cielo
Portada de Valentines.

¿Recuerdas la sinopsis? Seguro que sí😉

Ken tiene mucha suerte. Tiene a Jack y Jean Paul que lo idolatran.

*___* …no me hago responsable de nada jajaja😉

Más abajo tienes el relato para leer aquí. Si lo que deseas es descargarte la obra, ve AQUÍ.

Me encantará leer tus comentarios o impresiones😉

Saludines y espero leeros pronto … ♥♫♫♥♪♪♪♥♥♫

Eleanor Cielo~

Info importante sobre las opciones de esta obra registrada.

Le estaba venciendo el sueño. El sueño y el cansancio. Sentía su cuerpo pesado, pegajoso, sudado. Apenas podía alzar la mirada sobre su propio hombro cuando se dio cuenta de que Jack yacía dormido a su lado, abrazado, desnudo, dócil, cálido, soberbio. Permaneció un momento examinando sus facciones perfectas, casi femeninas y agraciadas. Se quedó otra vez sin aliento.

Admiró entonces su cabello, desparramado sobre su espalda masculina. Aquella sedosa melena, azabache, que, sin exigirlo, le acariciaba de forma deliciosa. Se acercó y aspiró el exquisito aroma que desprendía. Pulcra armonía.

Le regaló un tímido beso que rozó los labios y la punta de su nariz. Alcanzaba a sentir lo tibio de su aliento, de su respiración y el calor que desprendía su cuerpo.

Tanta belleza le producía unas ganas inmensas de llorar. ¡Se sentía tan afortunado!

Pero un brazo lo atrapó con violencia y lo atrajo para sí, obligándole a dar la espalda a Jack.

—Ven, abrázame a mí también —señaló una voz mezclada con erotismo y apetito. Acto seguido recibió una libidinosa lengua que, al penetrar su boca, entorpeció su agitada respiración.

Contempló a su interlocutor y reconoció en él a un hombre poderoso, muy masculino, de ojos perspicaces y seguro de sí mismo. Notó crecer su voluminoso sexo frente al suyo. Se mordió el labio y se sonrojó.

—Me excitas cuando haces eso —le dijo mientras le introducía un dedo en su boca —Chupa… Eso es… Mírate… no me niegues que ésta no es una imagen del todo interesante… Así… Sigue…

El macho semental miraba complacido la escena. Pronto se le antojó introducir un dedo en las profundidades de las nalgas del joven quien, con la boca y los ojos entrecerrados, succionaba entre sofocos aquel índice a un tiempo en que separaba las piernas de manera progresiva hasta lograr comprender que dentro de sí había quedado atrapado el dedo del amante. Sus pezones se veían totalmente erectos.

Jack despertó avisado por los jadeos del muchacho. Éste estaba atrapado por el otro, pero al provocar la lujuria en el tercero se dejó introducir otro dedo con el objeto de dilatar aún más aquella zona oculta de su cuerpo. El hombre poderoso se deleitó cuando el joven de cabellos largos consiguió una erección total provocado por los gemidos del joven.

—Ken, Ken, Ken. Eres tan bello que me siento culpable de violarte una vez y otra —se acercó y lo besó otra vez con ánimo lascivo y violento —Voy a follarte entero y vas a sentirme muy dentro de ti. No hay más placer que verte disfrutar de ello y oírte gritar como lo hiciste antes —se llevó el líquido pegajoso preseminal a la boca y lo lamió despacio, provocador.

—Déjame a mí ahora —apuntó Jack con sexo pulsante, inflamado. Él era testigo de cómo Ken era empotrado gracias a la acción de los dedos de Jean Paul. Codiciaba esparcirse en la boca de Ken —abre tu boca y chupa. Es toda tuya. Chupa y cómetela… así…así…muy bien… —y con impaciencia la clavó en la boca del muchacho quien comenzó a repasar con sabido esmero aquel sexo rojo, rígido. Vertical y suculento.

Jean Paul se posicionó y sin prevenirle introdujo aquella carne obscena que abrasó el interior de Ken, quien aulló complacido. Necesitaba correrse allí mismo, rápido, porque el placer era insoportable y consideraba que iba a estar rociando semen durante días.

Jack insistía y presionaba, saboreando el ángulo que tenía frente a sí, donde el adolescente engullía por completo la totalidad de aquel sexo empapado de saliva y líquido preseminal. Se sofocaba al intentar corresponder con todo aquello.

—Folladme más… más… ahhhh… máhhhs… ahhhhhhhhh… ssss… ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…. – absorbía sendas embestidas.

Y el líquido blanco de Ken brotó veloz y se esparció por las sábanas, Jean Paul lo giró y con el otro comenzaron a comérselo para conseguir otra erección del joven. Esta vez Jack se enclavó detrás del muchacho y el macho semental sorprendió a aquél haciendo lo mismo; de manera que éste, en medio, recibía y daba.

La sangre acumulada en esa esquina, los tres varones emprendieron un peculiar equilibrio, apartando las piernas más y más.

Jean Paul encajó los dedos en la boca de Jack para moverlos dentro de ella mientras arremetía sin tregua desde la pelvis. Éste hizo lo propio con Ken, y éste se masturbaba con celeridad.

De esta manera continuaron hasta lograr estallar a una vez, salpicando sobre los cuerpos el blanco líquido para a continuación beber uno del otro. Así actuaron hasta quedar abatidos… salvo Ken, que necesitaba más.

Se colocó y desplegó las piernas. Comenzó a masturbarse y a consentir que los otros dos le mordieran el cuerpo, que lo poseyeran hasta perder el juicio y que bebieran de su vertical sexo una y otra vez.

—Precioso Ken. Eres un pervertido y un vicioso… pero has caído en buenas manos. Chupa.

—Sí — y acto seguido abrió la boca para recibir la obscenidad y la lascivia erguidas.

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